La pasarela peatonal de Padre Anchieta entra en funcionamiento tras 5 años y 13,1 millones de inversión: reduce el tráfico en la glorieta y ahorra tiempo en casi todos los trayectos

La pasarela peatonal de Padre Anchieta, en La Laguna, ha abierto oficialmente al tránsito peatonal este lunes, tras cinco años de obras y una inversión final de 13,1 millones de euros. La infraestructura, conocida como el Gran Anillo Peatonal, se ha diseñado para reducir hasta un 20% los tiempos de espera en la glorieta de Padre Anchieta, uno de los puntos más críticos de la autopista TF-5, con más de 50.000 vehículos y 20.000 peatones diarios, en su mayoría estudiantes de la Universidad de La Laguna (ULL).

La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha calificado la obra como “una transformación histórica de la movilidad” para la isla. El anillo peatonal permite eliminar once pasos de peatones en superficie, reorganizando el tráfico rodado y reforzando la seguridad vial. A partir del próximo miércoles, el uso de la pasarela será obligatorio para los peatones.

Nuevo mapa de tiempos para los peatones

El consejero delegado de Carreteras del Cabildo, Dámaso Arteaga, ha detallado el impacto de la pasarela en los recorridos a pie. La mayoría de las conexiones registran un ahorro de tiempo. Por ejemplo, el trayecto entre la avenida Trinidad y la Facultad de Biología se reduce de 460 a 370 metros, pasando de cinco minutos y medio a poco más de cuatro minutos.

Sin embargo, hay una única excepción: el trayecto que conecta Geneto con la avenida Trinidad suma 40 segundos más respecto al cruce en superficie anterior. “En todo caso, son 40 segundos más. Del resto, todos los trayectos ahorran tiempo”, matizó Arteaga.

Un reto de ingeniería y accesibilidad universal

El proyecto del Gran Anillo Peatonal, diseñado por Fhecor Ingenieros Consultores y galardonado con los Premios Nacionales de Innovación y Diseño, ha supuesto un notable desafío logístico. La estructura central pesa 525 toneladas, ha requerido más de 1.250 toneladas de acero para ensamblar 27 tramos, y tiene un diámetro de 100 metros y una longitud total de 314 metros. Está elevada seis metros sobre la glorieta.

La instalación necesitó el traslado marítimo de grandes piezas desde Sevilla y un montaje de precisión, con módulos que superaron las 60 toneladas y los 30 metros de longitud. La dirección de obra reconoció dificultades logísticas y meteorológicas por el estado del mar y las lluvias intensas.

La infraestructura se ha ejecutado bajo criterios de accesibilidad universal, con rampas de acceso de pendiente inferior al 6%, descansillos, dobles pasamanos, protección lateral contra el viento, un ascensor en la avenida Trinidad y 45 puntos de luz LED integrados.

Integración urbana y futuras conexiones

La actuación incluye la reurbanización del entorno con vegetación autóctona canaria, palmeras, olmos y magnolios. Arteaga ha avanzado que en una fase posterior la estructura quedará conectada directamente con el Intercambiador de Transportes de La Laguna mediante accesos directos y ascensores internos.

Al acto de apertura asistieron responsables municipales, vecinales y académicos. El primer teniente de alcalde de La Laguna, Badel Albelo, valoró la obra para aliviar la entrada a la ciudad, aunque recordó que debe complementarse con el proyecto de soterramiento de la TF-5. El rector de la ULL, Francisco García, subrayó la mejora en la seguridad de los estudiantes y la unificación peatonal de los campus universitarios.

La pasarela se abre así como una infraestructura clave para la movilidad en Tenerife, con el objetivo de evitar las interferencias entre vehículos y peatones y aliviar los atascos en la autopista del Norte.

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