La arqueología vivida desde dentro y al alcance de todos. Así podría resumirse la experiencia que ofreció el IV Campus de Arqueología de Tijarafe, una iniciativa pionera en Canarias que, lejos de estar dirigida a expertos o estudiantes del ámbito, abre las puertas del conocimiento arqueológico a cualquier persona interesada en la historia de las islas.
Organizado por el Ayuntamiento de Tijarafe y financiado por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias, el campus cuenta con el desarrollo técnico de las empresas Cultania y Trivo. Su propósito es claro: fomentar el estudio y la divulgación del legado arqueológico de La Palma, al mismo tiempo que se promueve entre la ciudadanía una mayor conciencia sobre la necesidad de preservar este patrimonio común.
Celebrado entre el 28 de julio y el 9 de agosto, el programa ofreció a 10 participantes, seleccionados por su interés y compromiso, una formación intensiva y eminentemente práctica. Todos ellos, sin formación arqueológica previa, pudieron adentrarse en las tareas reales de una excavación arqueológica, enmarcada en la novena campaña en el yacimiento del Barranco de los Gomeros.
La intervención se centró en la Cueva del Lomo de las Viñas I, un enclave de gran valor histórico donde los participantes trabajaron codo a codo con arqueólogos profesionales. Allí aprendieron y aplicaron técnicas como la excavación, fotogrametría, geolocalización, cribado, flotación, limpieza, siglado y clasificación de materiales, además del inventariado de hallazgos.
El aprendizaje práctico se vio enriquecido con salidas a enclaves arqueológicos de la isla, visitas a centros interpretativos y un ciclo de charlas temáticas impartidas por especialistas, que abordaron distintos aspectos de la cultura benahoarita y del trabajo arqueológico en Canarias.
Desde la Concejalía de Patrimonio del Ayuntamiento de Tijarafe, se reafirma la intención de consolidar este Campus como una cita anual para quienes sienten pasión por la historia y desean acercarse al pasado desde una experiencia directa y transformadora, aunque no cuenten con estudios formales en la materia.
Una experiencia que, más allá del conocimiento adquirido, deja una semilla de compromiso con la memoria colectiva y el patrimonio cultural de las islas.







