El Cabildo desarrolla a través de Sodepal un proyecto integral de protección y revalorización de la higuera tradicional palmera

El Centro de Agrodiversidad de La Palma conserva una colección viva de 29 variedades y articula un programa que combina ensayo agronómico, cesión de plantas a agricultores y evaluación sensorial participativa

El Cabildo de La Palma desarrolla, a través del Centro de Agrodiversidad de La Palma (CAP), dependiente de la Consejería de Agricultura del Cabildo de La Palma y gestionado por Sodepal, un proyecto integral de protección y revalorización de la higuera tradicional que combina la conservación del material genético, la experimentación agronómica en campo, la cesión de plantas a agricultores profesionales y particulares, y la evaluación participativa y sensorial de las variedades con la implicación directa de la ciudadanía.

El Centro de Agrodiversidad mantiene desde 2009 una colección viva de 29 variedades de higueras tradicionales en la finca de Las Nieves. Se trata de un recurso genético de gran valor agrícola, gastronómico y cultural que constituye la base sobre la que se apoyan el resto de las actuaciones del programa.

Un ensayo pionero de cultivo intensivo

La primera línea de trabajo es el estudio piloto sobre el comportamiento de distintas variedades tradicionales de higuera conducidas mediante cultivo intensivo. En colaboración con los técnicos de la Agencia de Extensión Agraria de Breña Alta, en 2025 se estableció una nueva colección en una parcela de la Central Hortofrutícola del Cabildo de La Palma, donde se plantaron 78 árboles de diferentes variedades.

Sobre esta parcela se realizan prácticas experimentales de poda y conducción, abonado y medición de las necesidades hídricas, con el objetivo de establecer unas bases técnicas actualizadas para el cultivo de una especie que, por su capacidad de adaptación, fue tratada históricamente como frutal marginal.

Cesión de plantas y fincas experimentales colaborativas

La segunda línea consiste en la realización de donaciones de las distintas accesiones conservadas —tanto semillas como material vegetal de las colecciones vivas— a particulares y a agricultores profesionales, con el fin de que estos cultivos se mantengan en uso. En 2025 se produjeron 170 plantas de higuera de las cuales 78 se destinaron al proyecto piloto y el resto cedidas a particulares.

Durante 2026 la línea se ha ampliado a través de fincas experimentales colaborativas en distintas zonas de la Isla. Se han producido unas 400 plantas de higuera de diversas variedades, de las que ya se han repartido más de 320. La principal novedad es que se han alcanzado acuerdos con cinco agricultores de diferentes municipios para establecer cultivos experimentales en sus fincas, sobre las que los agentes de extensión agraria ya han iniciado las primeras visitas de seguimiento.

El consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca, Soberanía Alimentaria y Bienestar Animal, Alberto Paz, explica que el objetivo de estas fincas colaborativas es “salir de la parcela de ensayo y comprobar cómo se comportan las variedades en zonas distintas de la Isla, suelos, altitudes y disponibilidad de agua diferentes”. “Trabajar con agricultores de varios municipios nos permite obtener información real de campo y, al mismo tiempo, que el material vegetal quede en manos de profesionales que lo van a mantener en producción”, indica el consejero, que destaca el papel de la Agencia de Extensión Agraria en el seguimiento técnico de las plantaciones. Paz recuerda que la higuera “fue durante mucho tiempo un frutal al que apenas se le dedicaba manejo agronómico, y de lo que se trata ahora es establecer criterios de cultivo”.

Cata sensorial y evaluación participativa

La tercera línea del proyecto es la cata sensorial y evaluación de las variedades tradicionales cultivadas en la finca del Centro. Dicha sesión tuvo lugar durante la tarde de este jueves en la Centro de Interpretación de El Tendal y contó con la participación de agricultores, restauradores, personal técnico y personas interesadas. Entre los asistentes se encontraban Alberto Paz (Consejero Agricultura), Pedro Tomás Pino Pérez (Gerente SODEPAL), Antonio Alfredo Pérez Guerra y Ana Belén Yuste (Centro de Agrodiversidad), Josué Martín Hernández (El Altillo Gastrobar), Giovani Pana Piñero (Catador de El Almuz), José Raul Melián López (Presiden DO Vinos La Palma), Miguel Martín Pérez (ASPA),  Aranzazu Castro Francisco (Catadora de El Almuz), Rubén Medina Santos y Gara Pérez (Zulay Panadería), Alicia García Pérez (Catadora de El Almuz) e Isidro Concepción Rodríguez. (La Destiladera).

La consejera de Promoción Económica del Cabildo de La Palma y consejera delegada de Sodepal, Miriam Perestelo, apunta que “la cata añade una capa que no se obtiene en el laboratorio: la valoración de quien produce, quien cultiva, de quien cocina y de quien consume. Esa información es la que permite decir qué variedad tiene sentido para restauración, cuál para venta directa y cuál para autoconsumo”, explica.

Toda la información recogida será digitalizada para elaborar un informe comparativo por variedad que permitirá identificar las de mejor aceptación sensorial, las más productivas y las de mejor conservación, así como las más adecuadas para restauración, venta directa o autoconsumo. y consumidores.

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