Canarias ostenta desde el pasado mes de enero la presidencia de la Conferencia de Asambleas Legislativas de Regiones Europeas (CALRE), un órgano que agrupa a aproximadamente 69 regiones del continente. Al frente de esta responsabilidad, la presidenta del Parlamento de Canarias, Astrid Pérez, se encuentra en un momento crucial: la Unión Europea está en pleno proceso de elaboración del borrador del marco financiero plurianual para el periodo 2028-2036, lo que equivale al presupuesto general de la UE.
En este contexto, Pérez subraya la importancia de que la voz y las necesidades de las regiones, y en particular las de Canarias como región ultraperiférica (RUP), sean escuchadas y tenidas en cuenta por la Comisión Europea. «Nosotros creemos que Europa se construye desde las regiones», afirmó, destacando que los parlamentos y gobiernos regionales son los más cercanos a los ciudadanos y conocedores de las particularidades de sus territorios.
Uno de los principales focos de atención para Canarias es la defensa de los fondos de cohesión y la solidaridad territorial, elementos clave para mitigar las diferencias entre las regiones continentales y las ultraperiféricas, aisladas y lejanas del continente. Pérez expresó su preocupación ante las nuevas prioridades de la UE, como el rearme y la seguridad, surgidas a raíz de la crisis energética, el cambio climático y los conflictos bélicos. Si bien apoya estas prioridades, advierte del riesgo de que los fondos necesarios se detraigan de partidas esenciales para las regiones, como los fondos de cohesión o programas específicos como el POSEI para la agricultura y ganadería, cuya ficha financiera no se actualiza desde 2006-2007.
«Nuestra preocupación fundamental es que (…) estos recursos pues se puedan sacar de fondos de cohesión que son los que al fin y al cabo nos ayudan a plantear un equilibrio territorial», señaló la presidenta. En este sentido, insistió en la necesidad de «seguir luchando por la actualización» de estos programas, especialmente para las RUP, y «no bajar la cabeza» para que Canarias y todas las regiones puedan seguir creciendo y prosperando al mismo nivel que cualquier región continental.
A pesar de las diferencias existentes entre las diversas regiones europeas –desde las continentales como Trentino Alto Adige o Baviera, hasta las ultraperiféricas como Canarias o Azores– Pérez se mostró convencida de que existen reivindicaciones y necesidades comunes. «Tenemos cuestiones como son la subsidiariedad, (…) la salud, (…) la defensa, las tecnologías, la agricultura, el sector primario, es algo que nos une a casi todas las regiones europeas», enumeró. Se espera que un documento definitivo con estas posturas comunes pueda debatirse y consensuarse en la próxima asamblea del comité permanente de CALRE, prevista para el dos de julio.
Astrid Pérez también destacó el «mucho cariño» con el que se percibe a Canarias en el conjunto de Europa, no solo como destino turístico, sino también por la simpatía que genera su lejanía. Incluso llegó a afirmar que, en ocasiones, «la Unión Europea se preocupa mucho más por Canarias que a veces el gobierno español», citando como ejemplo el cumplimiento de los pagos del POSEI por parte de Europa frente a los retrasos del Estado.
La presidenta canaria concluyó reiterando la obligación de seguir «luchando por los intereses de nuestra tierra, reivindicando nuestras necesidades» ante un panorama geopolítico y económico complejo que obliga a la UE a replantear prioridades, como la reindustrialización, pero sin que ello suponga un retroceso para las regiones.







